'The Last of Us' ha entendido a la perfección que los zombis son lo más aburrido de las series de zombis

'The Last of Us' ha entendido a la perfección que los zombis son lo más aburrido de las series de zombis
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Las películas y las series de zombis rara vez van sobre los monstruos. De hecho, muy a menudo las películas de monstruos no nos hablan de los monstruos, sino que los usan como reactivo para hablarnos de las personas. Cómo reaccionan los humanos a lo monstruos, o qué dice de nuestro comportamiento el enfrentarse a una situación radicalmente extraña, como es la de cruzarse con un ser que pone en duda nuestra idea de la normalidad.

En pocos casos está tan claro como con los zombis, que ya desde su configuración clásica, como la trilogía inicial de George A. Romero que arranca con 'La noche de los muertos vivientes' y continúa con su película más influyente, 'Zombi', usa a los monstruos como telón de fondo. Lo que realmente le interesa al cine de zombis es examinar cómo los humanos se organizan en torno a un mundo en descomposición.

Las películas de Romero fueron fundacionales en ese sentido, y han servido como plantilla para todo lo que ha venido después en el género, incluso cuando los más pasivos zombis se convirtieron en furiosos infectados con el éxito de '28 días después' y otras películas en las que lo vírico sustituía a lo místico para explicar las resurrecciones y los contagios. Pero casi siempre los muertos vivientes y los contagiados masivos han servido como adorno circunstancial para hablar de cómo nos comportaríamos si las reglas sociales y las estructuras que nos gobiernan se desintegraran.

El caso más obvio es, paradójicamente, un regreso al estilo visual y temático de Romero con el gran éxito mainstream de zombis de los últimos años, 'The Walking Dead'. La serie de AMC ha reafirmado las bases de que a este tipo de historias no venimos a ver los monstruos (aunque los efectos prácticos de gore y gente podrida de esta serie sean especialmente dignos de verse), sino a ver cómo se organizan los vivos a su alrededor. O como decían en el cómic original de Robert Kirkman, a comprobar que "nosotros somos los muertos".

Las comparaciones salen de la tumba

Entre las comparaciones más recurrentes que está suscitando la adaptación de 'The Last of Us' que está llevando a cabo HBO está la que apunta a 'The Walking Dead'. Es lógico: en ambos casos los muertos /infectados son un peligroso ruido de fondo que afecta a absolutamente todos los aspectos de la vida de los protagonistas, pero que no tienen un protagonismo físico real. En el primer episodio no aparecen apenas. En el segundo sí que los vemos, pero no roban ni pizca de protagonismo al trío de humanos que se adentra en sus dominios.

Como hablábamos en nuestro análisis de este segundo capítulo, tiene todo el sentido del mundo que la serie tenga menos acción (y, con ello, menos monstruos) que el juego. Las dinámicas de un videojuego no se pueden permitir desentenderse del conflicto, pero una serie va en la dirección contraria: necesita la implicación emocional del espectador que el juego consigue, simplemente, poniendo un mando en las manos del jugador. Y para eso lo que la serie busca son más humanos con los que identificarse y menos monstruos.

Hablábamos hace unos días de 'Melanie: The Girl with All the Gifts' como una potente alternativa a 'The Last of Us', con la que tiene curiosos puntos argumentales en común. Entre ellos la niña protagonista, infectada con el hongo, como lo está Ellie, aunque en 'Melanie' la heroína sí que desarrolla un hambre atroz que la convierte en una aproximación a los monstruos que han acabado con la civilización. Su eterno debatirse entre los instintos más primarios y la necesidad de conservar a sus amigos humanos es lo que la hace más interesante que el monstruo sin raciocinio... o que el humano que solo sirve para pegar tiros.

'The Last of Us' también lo sabe, y por eso emplea continuamente el suspense acerca de si Ellie acabará desarrollando síntomas: porque eso erosiona su relación con Joel y condiciona su aventura. Los zombis pueden no ser el monstruo más interesante del mundo, pero cuando se entremezclan con los humanos o cuando sirven de disparador de la tragedia, ahí están los motivos por los que arrastran a tantos espectadores y jugadores.

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